
Una sesión de verano en familia con un bebé de 15 meses
El verano tiene una forma especial de quedarse en la memoria. Quizá sea el agua, las risas o esos pequeños momentos compartidos que, sin darnos cuenta, terminan convirtiéndose en algunos de los recuerdos más bonitos en familia.

Una experiencia para jugar, no para posar.
Las sesiones de verano están pensadas para disfrutar, no para pasar el tiempo pendiente de la cámara. No hace falta saber posar ni que los niños estén quietos. Al contrario. Cuanto más juegan, más ríen y más interactuáis entre vosotros, más naturales y auténticas son las fotografías.El agua, los chapoteos, las cosquillas y las miradas compartidas hacen que todo fluya de forma espontánea. Mientras vosotros vivís ese momento en familia, yo me encargo de transformarlo en recuerdos que hablan de vuestra conexión, de vuestra forma de querer y de esta etapa que, aunque ahora parezca eterna, pasará mucho más rápido de lo que imagináis.

Hay familias que forman parte de mi historia casi desde el principio. Con Carme todo empezó el día que me escribió para fotografiar su boda.
Desde entonces he tenido la suerte de acompañarlos en dos embarazos, ver crecer a sus hijos y seguir creando recuerdos juntos en cada nueva etapa.
En esta ocasión nos reunimos para disfrutar de una de las sesiones de verano. Su hija tiene 15 meses, una edad perfecta para descubrir el agua, reír sin parar y convertir un simple baño en una aventura.
Pero, como ocurre en todas estas sesiones, ella no fue la única protagonista. Sus padres también jugaron, chapotearon y compartieron ese momento con ella.
Porque estas sesiones no consisten en sentar a un bebé dentro de una bañera para hacer unas fotos.
- Son una experiencia para vivir en familia.
- Un rato para desconectar, divertirse y llevarse un recuerdo que habla de cómo sois juntos, no solo de cómo os veis.

La edad perfecta
Desde que se mantienen sentados, y hasta los 2 años, los peques viven esta experiencia de una forma muy especial. Ya exploran, juegan, se sorprenden con cada chapoteo y disfrutan interactuando con mamá y papá. No necesitan hacer nada extraordinario; su curiosidad y sus ganas de descubrir el mundo hacen que cada momento sea auténtico.
Por eso esta etapa es ideal para las sesiones de verano. Las fotografías nacen del juego, de las risas y de esos pequeños gestos que hablan de vuestra familia tal y como es hoy.
Cada edad tiene su propia forma de vivir el verano

¿Tu bebé tiene otra edad?
Puedes adaptar la experiencia según el momento en el que se encuentre.
Etapas
01.
Recién nacido
Un baño relajado y delicado para los más pequeños.
02.
De 8 meses a 2 años
Como la de la familia de Carme.
03.
De 2 a 3 años
Más movimiento, más juegos y mucha diversión con pompas y patitos de goma.
¿Te imaginas vivir una mañana así con tu familia?

Las sesiones de verano están pensadas para disfrutar, jugar y olvidarse de la cámara.
El resultado son fotografías naturales que recordaréis mucho después de que el verano haya terminado.